Tecnología blockchain en el Sistema Informático de Trazabilidad Citrícola

Cítricos

Buenos Aires - El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) incorporó en producción una nueva versión del Sistema Informático de Trazabilidad Citrícola (SITC), que gestiona los datos de fiscalización de la exportación de fruta fresca cítrica de la Argentina hacia la Unión Europea, Estados Unidos, China, México, Corea del Sur y otros mercados con similares restricciones cuarentenarias.

Esta es una nueva versión del sistema, que incluye la utilización de la tecnología blockchain para darle mayor seguridad a los documentos generados, garantizando que no hayan sido modificados en ninguna parte del proceso de certificación.

"A través de la incorporación de esta tecnología se busca que las operaciones comerciales se hagan de manera más fácil, más eficiente y más segura para todos los actores de la cadena comercial, ya que todas las partes tienen la misma información todo el tiempo sin necesidad de duplicar los documentos", explicó el director de Comercio Exterior Vegetal del Senasa, Martín Delucis.

Además, Delucis sostuvo que “el Senasa se encuentra desarrollando la incorporación de otros documentos a Blockchain con la finalidad de agregarle más transparencia y seguridad al proceso de certificación”.

El desarrollo se ha realizado siguiendo los lineamientos técnicos de Blockchain Federal Argentina (BFA) que para este tipo de uso significa un salto tecnológico significativo y agrega valor al producto trazado.

Tecnología blockchain: información adicional

La palabra inglesa significa “cadena de bloques” y básicamente es una plataforma digital que recopila y comprueba las transacciones entre sus usuarios. Todas las transacciones (o bloques) se registran en un estilo de asiento contable visible para los todos los participantes de la cadena. Ellos mismos validan la información.

De esta manera, se puede respaldar la procedencia del producto, la calidad y otros aspectos. Las transacciones se realizan en tiempo real. Cada registro es único, está encriptado y no se puede eliminar. Solo puede ser actualizado por el consenso de la mayoría de participantes del sistema.

Se estima que cada año enferman en el mundo unas 600 millones de personas –casi 1 de cada 10 habitantes– por ingerir alimentos contaminados y que 420.000 mueren por esta misma causa, con la consiguiente pérdida de 33 millones de años de vida ajustados en función de la discapacidad, afirman desde la Organización Mundial de la Salud (OMS).

A raíz de esto, Blockchain podría ofrecer apertura y transparencia de los datos desde la producción del alimento hasta el consumidor; además podría detectar productos contaminados en cuestión de segundos. Mediante un código QR que puede escanearse desde el celular, se puede acceder a todo el proceso de producción, elaboración y comercialización del producto en cuestión.

Los fraudes y los secretos se reducirían, lo cual mejoraría el marco de confianza y transparencia. Esto puede abrir oportunidades de negocios donde antes el riesgo de contraparte era una barrera.

Sin embargo, para su funcionamiento Blockchain requiere del compromiso de todos los participantes para aportar la información precisa en el sistema, desde el campo y en cada eslabón de la cadena de comercialización.

 

Fuente: Argentina.gob.ar